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'Transformers: El último caballero' - Por el culo te la hinco

Vía El Séptimo Arte por 01 de agosto de 2017
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Es tan rematadamente fácil criticar una película como las de 'Transformers'...

Vamos a ser constructivos. Veo el anuncio en la televisión de cualquier película de la saga, y tengo ganas de verla. He visto todas ellas, y sé lo que hay. Pero aún así me entran muchas ganas de volver a verlas, cualquiera de las cuatro. Especialmente la cuarta, por ser más reciente, estar menos vista y ser posiblemente la que más destaca, tanto de las cuatro como del grueso de las superproducciones por un motivo: Cada céntimo invertido en ella está en la pantalla. Cada céntimo SE VE en la pantalla. Y te guste o no la franquicia, eso es algo que no se puede decir de todos los blockbusters: 'Transformers' LUCE en la gran pantalla como si hubiera costado lo que ha costado. O más, mucho más.

Esa viene a ser la explicación del por qué a alguien como yo, un tiparraco amante de la destrucción, se le pone tiesa viendo cualquier vídeo sobre la franquicia: Porque en las distancias cortas, eso es algo que luce extraordinariamente bien. Como luce extraordinariamente bien el inimitable arte de Michael Bay para la acción. Y de nuevo da igual que te guste o no, que ya lo ames o lo odies sigue siendo lo mismo: Michael Bay es único a la hora de... filmar. Que ya esté más o menos apegado a lo que sería una narrativa cinematográfica es otra cosa, por más que 'Dolor y dinero' y '13 horas' hayan demostrado recientemente que podemos ir del principio al final sin necesidad de darle al FFW.

Lo dicho, seamos constructivos: El problema de esta quinta entrega es totalmente diferente al de las anteriores cintas de una franquicia que hasta ahora, al menos, era lo que era. Su principal problema es que se trata de la primera película de la franquicia que no parece dirigida por Michael Bay. Y si tuviera que apostar, lo apostaría todo a que Michael Bay la ha hecho por puro compromiso. Pero sobre todo, con mucha pereza. Tanta como para que parezca filmada por su sombra. O por su asistente. ESE es el problema de este 'Transformers: El último caballero', y el problema que a su vez provoca que lo que hasta ahora sólo fuera un problema para sus detractores, lo sea también para sus defensores.

Piensen en todo lo que puedan criticar de la franquicia... que en esta quinta entrega casi nadie se lo discutirá. De hecho incluso da pereza criticarla debido a lo que bien puede considerarse como una certeza: Es una imitación de algo que no puede ser imitado. Una imitación además desganada, hecha con el piloto automático. Como por rutina, por costumbre, por inercia. Y así nos queda algo que parece que es pero no es. Algo cansino, pesado, estúpido, repetitivo, muy, muy largo... y sobre todo, aburrido. Pero en esta ocasión, de verdad. Esta quinta entrega niega el debate, por incomparecencia, por agotamiento, por acomodamiento, tirando por tierra todos los argumentos que hasta ahora jugaban a su favor.

Baste un detalle que, como decía, sirve para evidenciar aquel propósito "constructivo": En esta ocasión cada céntimo que luce en pantalla no representa un aliciente, sino un clavo del ataúd. Muerte por exceso, por avaricia, por insistencia, por más de lo mismo. No es que sean necesarios 200 millones para hacer realidad una película... o cuatro, como lo que sin duda será el caso de 'Avatar' y sus secuelas. No, se trata de fundirse 200 millones en una película a lo 'Batman & Robin'. Y así pasa lo que pasa: Que uno le pone pezones al traje de Batman porque "en algo hay que gastar el dinero". Y eso, que cuando sólo existe un interés económico la diferencia entre gastar y malgastar es sólo una cuestión semántica.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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